• El Álbum Cueba. El repertorio visual de un pintor limeño del crepúsculo colonial

    388 páginas | Tapa blanda | Formato: 17 x 23.5 cm.
    Año de publicación: 2026
     
    El Álbum Cueba es un objeto de excepcional interés. Y es que, aunque los álbumes de artista están ampliamente documentados en el corpus archivístico, son poquísimos los especímenes de este género que han sobrevivido, sea en América, sea en Europa, hasta nuestros días. De hecho, no conocemos sino El Códice Rosa, los tres Álbumes Nozerines, los dos Álbumes Dupont, y el Álbum Heintz. Estos álbumes, todos compilados por artistas, se distinguen, como veremos en esta muestra, de los álbumes compilados por devotos, editores, profesores, catalogadores, y coleccionistas.

  • Mi culo es mío. Mujeres que bailan como se les canta

    160 páginas | Tapa blanda | Formato: 15 x 23 cm.
    Año de publicación: 2024

     

    Si históricamente en los bailes populares censurados las protagonistas eran las caderas, más recientemente el foco de interés se fue desplazando al movimiento y sacudimiento glúteo. Y el trasero, la cola, el culo –las partes bajas del cuerpo en el léxico bajtiniano de lo popular– se fue imponiendo como un signo cultural y político en disputa, atravesado por miradas, debates y experiencias. Modos de bailar de alta densidad erótica como el perreo y el twerking y músicas como la cumbia, el reggaetón, el trap o el electro pop son vistas por muchos como sexistas y degradantes para las mujeres. Sin embargo, en estos años también ganaron visibilidad y aceptación otras miradas impulsadas por artistas que reivindican estas prácticas como formas de reapropiación del goce y la autonomía de los cuerpos. El baile fue tomado por los discursos feministas como un recurso para reivindicar la soberanía sexual, generando un acercamiento novedoso entre las reivindicaciones políticas de género y la exhibición erótica de las mujeres en el ámbito musical.
     

    Este libro propone un recorrido por las músicas panlatinas de origen popular y ascenso masivo y su sincronización con el movimiento Ni Una Menos y las luchas por los derechos de género, desde una perspectiva de crítica cultural feminista. “Mi culo es mío” parafrasea la consigna de los años sesenta Mi cuerpo es mío, que en la lucha contra la violencia machistay por el derecho al aborto legal cobró vigencia nuevamente, resituando discusiones y posiciones del feminismo respecto a la libertad sexual pública expresada en y con la música.

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