• El Álbum Cueba. El repertorio visual de un pintor limeño del crepúsculo colonial

    388 páginas | Tapa blanda | Formato: 17 x 23.5 cm.
    Año de publicación: 2026
     
    El Álbum Cueba es un objeto de excepcional interés. Y es que, aunque los álbumes de artista están ampliamente documentados en el corpus archivístico, son poquísimos los especímenes de este género que han sobrevivido, sea en América, sea en Europa, hasta nuestros días. De hecho, no conocemos sino El Códice Rosa, los tres Álbumes Nozerines, los dos Álbumes Dupont, y el Álbum Heintz. Estos álbumes, todos compilados por artistas, se distinguen, como veremos en esta muestra, de los álbumes compilados por devotos, editores, profesores, catalogadores, y coleccionistas.

  • El dios del silencio

    110 páginas | Tapa blanda | Formato: 14 x 20 cm.
    Año de publicación: 2023

     

    En El dios del silencio el escritor arequipeño nos lleva a lugares en apariencia idílicos, donde la realidad oculta perturbadoras revelaciones. A través de vueltas y huidas de casa, los personajes enfrentan batallas íntimas y externas, desafiando la memoria y la percepción. Rivera teje misterios que invitan al lector a explorar con un bisturí sus propias incógnitas. Cada cuento es una ventana hacia lo inesperado, donde el silencio revela más de lo que las palabras expresan. Este libro es un viaje hacia lo desconocido, donde la verdad se esconde detrás de cada página

  • Thomas Wainewright, envenenador y otros textos fulminantes

    Autor/a:Oscar Wilde

    116 páginas | Tapa blanda | Formato: 10 x 20 cm.
    Año de publicación: 2014

     

    Aunque varios de los textos que componen este librito de apariencia breve no habían sido antes traducidos al castellano, no es ésa la principal gracia que el lector encontrará en ellos. Al decir del traductor y encargado de la selección, Juan Manuel Vial, estos escritos nos muestran a un Oscar Wilde desconocido, que no figura, ni siquiera como espectro, en sus grandes obras literarias. Preocupado de asuntos espectaculares, como la existencia de aquel admirable envenenador llamado Thomas Wainewright, y de otros más cotidianos, como la decoración del hogar, la filosofía del vestir, las peculiaridades de los habitantes de Estados Unidos y las vicisitudes de las modelos y los modelos en Londres, Wilde se revela aquí como un férreo defensor del buen gusto, sin privarse, claro que no, de lanzar dardos emponzoñados en contra de los falsarios, los académicos y todos quienes, siguiendo una u otra moda, acabaron construyendo horrores, ya fuera en el arte o en la vida misma.

Menú principal