• Azul casi transparente

    232 páginas | Tapa blanda | Formato: 12.5 x 18 cm.
    Año de publicación (Abducción): 2026

     

    Ryū tiene diecinueve años y vive en una ciudad dominada por la presencia de una base militar estadounidense. Junto a otros jóvenes, se pasa los días entre drogas, sexo y música. Sus contactos con los soldados lo han transformado en un organizador de fiestas en las cercanías de la base; a cambio de dinero y drogas, les provee los cuerpos de sus amigas. Entre los abusos y la adicción, Ryū observa cómo sus compañeros de fiesta se destruyen y registra el descalabro con una voz distante, libre de placer y condenaciones.
     
    Azul casi transparente es una novela visceral, que avanza como un poema pornográfico yonqui. Las orgías, las inyecciones, el vómito, las peleas y las sobredosis aparecen con la misma precisión que los insectos, la fruta podrida, una canción de rock o la luz atravesando un trozo de vidrio azul. La sangre, los fluidos, las agujas y la basura adquieren una belleza quirúrgica bajo la mirada de Murakami.
     
    Publicada en 1976, esta primera novela le valió a Ryū Murakami el Premio Akutagawa, uno de los galardones más importantes de Japón, después de una controvertida deliberación. El jurado vio en sus páginas «una inundación de talento que ni el propio autor podía controlar» y concluyó que Murakami era un escritor único y extraordinario. El premio lo catapultó de inmediato a la fama y convirtió Azul casi transparente en un libro de culto tanto dentro como fuera de Japón.

    S/ 59.00S/ 70.00

    Azul casi transparente

    S/ 59.00S/ 70.00
  • Canten putos. Historia incompleta de los cantitos de cancha

    104 páginas | Tapa blanda | Formato: 15 x 23 cm.
    Año de publicación: 2022

     

    El procedimiento es simple y conocido: la hinchada de un equipo de fútbol toma una canción popular, le cambia la letra y la canta a coro en la cancha para transmitir un mensaje. En la Argentina, sin embargo, las transformaciones pueden ser complejas y maravillosas. La balada de una cantante mexicana se convierte en un cantito que amenaza con quemar el barrio porteño de Floresta. Una oda inspirada en las montañas de Aspen se usa para separar a los “vigilantes” de los que “tienen aguante”. Una obra compuesta por un canadiense para un musical hippie termina siendo el cantito más conocido de la selección uruguaya. Una docena de canciones brasileñas sirven como base melódica para cantitos de pasión, violencia y odio. Las marchas de los partidos políticos se adaptan a cantitos de cancha. Los cantitos de cancha se cantan en las marchas políticas. Canciones de Erasure, Village People o Víctor Heredia pueden derivar en cantitos homofóbicos. La cumbia La pollera amarilla puede servir para un mensaje de xenofobia extrema. Ya desde el título, este libro propone mostrar y pensar este fenómeno cultural, con todos sus vicios y virtudes, a flor de piel. En estas crónicas, el autor rastrea la historia de los cantitos de cancha. En su rol de detective, Soriano intenta unir el puente entre los autores de las canciones originales y sus adaptaciones. Pero cuanto más busca, más dudas y misterios encuentra.   

  • El signo de los tiempos

    164 páginas | Tapa blanda | Formato: 14 x 21 cm.
    Año de publicación: 2020

     

    En el hambre de la posguerra un grupo de personas consigue un animal para comer, pero nadie sabe cómo matarlo y qué hacer después. La gente dice que Osaka no tiene muchos árboles, pero Odasaku los ve, siente el viento que corre entre sus ramas. Lo imprevisible de las relaciones humanas, esos ligeros giros que las dibujan. La belleza de cada una de estas situaciones. La belleza inseparable de su otro lado, el triste. Las historias de Oda son de una tristeza tan profunda que no necesita ser dicha. Sus libros fueron prohibidos por el gobierno japonés de la ocupación, de la derrota y el reacomodamiento.
     

    Un Japón tradicionalmente no afecto a los cambios instantáneos sino a los procesos más parecidos a una decantación, ahora ocupado por los americanos triunfantes, su cultura, sus valores urgentes. Oda no tiene un rumbo y así deambula, encontrando, diría Cortázar, sin buscar. Buscando el suyo, Oda nos abre un camino. El del buraiha entregado, el del shin gesaku que no entrega sus banderas. Oda está en los márgenes del Japón de su tiempo, en el borde. Y los bordes son, también, parte de las cosas.

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