• Canción llévame lejos

    128 páginas | Tapa blanda | Formato: 12 x 16 cm.
    Año de publicación: 2025

     

    La práctica del compilado o el mixtape fue furor hasta finales del siglo xx, cuando el mp3 terminó de desmaterializar a la música. Se trataba de elegir un puñado de canciones y darles un orden en un cassette o un CD para luego regalarlo a un amigo, a una pareja, a una conquista. El montaje de esa ofrenda musical era una tarea que habia que ejecutar con amor y responsabilidad. En Canción llévame lejos, Mauro Libertella tomó la estructura del compilado de canciones y lo convirtió en un libro. Son doce capítulos distribuidos en dos la-dos; de los Rolling Stones a Charly García, de Oasis a la Velvet Underground, pasando por Nick Cave y Franco Battiato.. ¿Ensayos sobre rock y pop? ¿Relatos autobiográficos? ¿Vindicaciones musicales? En todo caso, este libro es un testimonio sobre cómo algunas canciones nos acompañan de manera misteriosa. Se enredan con la vida hasta volverse inseparables y son el soundtrack del paso del tiempo.

  • Casita de pan / Tantamanta Wasicha

    42 páginas | Tapa dura | Formato: 23 x 23 cm.
    Idioma: español / quechua
    Traducción al quechua: Yanira Ccencho

     

    Dos niños, abandonados a su suerte en mitad del bosque, descubren una casita hecha de pan dulce. ¿Qué podría salir mal? Descúbrelo en esta nueva adaptación del cuento de «Hansel y Gretel» de los hermanos Grimm, contado desde el lápiz de Víctor Ynami y en traducción al quechua de Yanira Ccencho.

  • El signo de los tiempos

    164 páginas | Tapa blanda | Formato: 14 x 21 cm.
    Año de publicación: 2020

     

    En el hambre de la posguerra un grupo de personas consigue un animal para comer, pero nadie sabe cómo matarlo y qué hacer después. La gente dice que Osaka no tiene muchos árboles, pero Odasaku los ve, siente el viento que corre entre sus ramas. Lo imprevisible de las relaciones humanas, esos ligeros giros que las dibujan. La belleza de cada una de estas situaciones. La belleza inseparable de su otro lado, el triste. Las historias de Oda son de una tristeza tan profunda que no necesita ser dicha. Sus libros fueron prohibidos por el gobierno japonés de la ocupación, de la derrota y el reacomodamiento.
     

    Un Japón tradicionalmente no afecto a los cambios instantáneos sino a los procesos más parecidos a una decantación, ahora ocupado por los americanos triunfantes, su cultura, sus valores urgentes. Oda no tiene un rumbo y así deambula, encontrando, diría Cortázar, sin buscar. Buscando el suyo, Oda nos abre un camino. El del buraiha entregado, el del shin gesaku que no entrega sus banderas. Oda está en los márgenes del Japón de su tiempo, en el borde. Y los bordes son, también, parte de las cosas.

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