• Fila para la gloria. Convertirse en Julio Ramón Ribeyro

    Autor/a:Paul Baudry

    363 páginas | Tapa blanda con solapas | Formato: 14.5 x 22.5 cm.

     

    Con este libro, el autor nos acerca al proceso de construcción de la imagen del cuentista más importante de nuestro país, a partir de su recorrido intelectual, moral y político. Revisa la visión que se tiene de él desde la escuela, que lo sigue leyendo como un artista de izquierdas, desde las coordenadas de un neorrealismo militante, sustentado en el prestigio de sus funciones diplomáticas bajo el gobierno revolucionario de Velasco, pero sin considerar las constantes conservadoras que atraviesan sus textos.

  • La primera noche de la vida

    Autor/a:Tamio Hojo

    208 páginas | Tapa blanda | Formato: 14 x 21 cm.
    Año de publicación: 2024

     

    Cuerpos vendados, quejidos por la noche, cuencas vacías en las caras de quienes han perdido los ojos, piernas prostéticas, niños que brotan por todos lados en el hospital de leprosos. Tamio Hōjō describe el sanatorio donde vivió los últimos tres años de su vida como una aldea, donde todos los pacientes cumplen una función y encuentran en sus actividades una forma de sobrellevar la tragedia.
     

    Tres años le bastaron para construir una obra que le dio sentido a una vida completa. Hasta el día de hoy se lo destaca como un poderoso cronista de la vida de los pacientes y el principal representante de lo que se denomina literatura de la lepra.

  • Thomas Wainewright, envenenador y otros textos fulminantes

    Autor/a:Oscar Wilde

    116 páginas | Tapa blanda | Formato: 10 x 20 cm.
    Año de publicación: 2014

     

    Aunque varios de los textos que componen este librito de apariencia breve no habían sido antes traducidos al castellano, no es ésa la principal gracia que el lector encontrará en ellos. Al decir del traductor y encargado de la selección, Juan Manuel Vial, estos escritos nos muestran a un Oscar Wilde desconocido, que no figura, ni siquiera como espectro, en sus grandes obras literarias. Preocupado de asuntos espectaculares, como la existencia de aquel admirable envenenador llamado Thomas Wainewright, y de otros más cotidianos, como la decoración del hogar, la filosofía del vestir, las peculiaridades de los habitantes de Estados Unidos y las vicisitudes de las modelos y los modelos en Londres, Wilde se revela aquí como un férreo defensor del buen gusto, sin privarse, claro que no, de lanzar dardos emponzoñados en contra de los falsarios, los académicos y todos quienes, siguiendo una u otra moda, acabaron construyendo horrores, ya fuera en el arte o en la vida misma.

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