• El día que mamá se transformó en dragón

    50 páginas | Tapa dura | Formato: 20 x 22 cm.
    Manejo de las emociones
    Ilustradora: Wonky Steverlynck
    Año de publicación: 2024

     

    La mayoría de las veces mi mamá es muy tierna y cariñosa. Sin embargo, un día, cuando hicimos algunas maldades con mis hermanos, ¡ella se transformó en algo irreconocible!
     
    Nosotros nos asustamos mucho y cuando al fin volvió a ser ella pudimos ver que a mi mamá también la pueden desbordar sus emociones: ¡Al igual que a nosotros! Te invito a leer esta historia, tal vez encuentres que mi mamá se parece mucho a la tuya.

  • Finnegans Wake: una lectura anotada de cuatro capítulos

    Autor/a:James Joyce

    484 páginas | Tapa blanda | Formato: 15 x 23 cm.

     

    En Finnegans Wake asistimos al desdoblamiento del lenguaje en general: no de una sola lengua nativa, sino de los varios idiomas a los que Joyce tenía acceso, desde dialectos sudamericanos hasta léxicos alusivos al Extremo Oriente, en un discurso polisémico que fluye principalmente en voces del Atlántico, el Mediterráneo y el Mar del Norte. Al apropiarse de la palabra, se adueña del mundo y de su historia, en una recreación de la literatura universal que pasa a través de sus fuentes más obvias: la Biblia, Shakespeare, Blake, Yeats, Wilde, Sterne, Swift, Twain; las teorías de Giambattista Vico, Giordano Bruno y otros pensadores; estudios sobre las religiones del mundo, anales, mitologías, óperas, tonadas infantiles, canciones antiguas y un extenso etcétera que pretende no dejar fuera ningún referente cultural del devenir humano, según el punto de vista de este europeo de entreguerras.

  • La primera noche de la vida

    Autor/a:Tamio Hojo

    208 páginas | Tapa blanda | Formato: 14 x 21 cm.
    Año de publicación: 2024

     

    Cuerpos vendados, quejidos por la noche, cuencas vacías en las caras de quienes han perdido los ojos, piernas prostéticas, niños que brotan por todos lados en el hospital de leprosos. Tamio Hōjō describe el sanatorio donde vivió los últimos tres años de su vida como una aldea, donde todos los pacientes cumplen una función y encuentran en sus actividades una forma de sobrellevar la tragedia.
     

    Tres años le bastaron para construir una obra que le dio sentido a una vida completa. Hasta el día de hoy se lo destaca como un poderoso cronista de la vida de los pacientes y el principal representante de lo que se denomina literatura de la lepra.

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